Ensalada de canónigos con remolacha y lentejas.


Esta ensalada es una bomba de exquisita frescura para alimentarte de forma equilibrada. Sus ingredientes  aportan nutrientes de la mejor calidad. Las lentejas nos aportan proteínas vegetales; la remolacha, hierro; los canónigos, fibra; y el suave dulzor de la pera le da un toque especial,  nos beneficia con sustancias diuréticas, que nos ayudan a depurar los riñones, y con minerales como el potasio, esencial para la formación de proteínas.

Ingredientes:
1 remolacha mediana (betabel)
1/2 pera
100. g de lentejas cocidas y escurridas.
150 gr. de canónigos

Preparando las lentejas:

  • Colocar en una cazuela 100 gramos de lentejas. 3 partes de agua por una de lentejas.
  • Dejar que hierva el agua, una vez hervida, bajamos el calor a fuego medio bajo y dejamos que se cocinen durante 1-2 horas.
  • Cuando estén listas, dejamos que se enfríen. Si las haces la noche anterior, guárdalas en el refrigerador. No olvides separar el caldito con un escurridor, ya que utilizaremos sólo la legumbre cocida.

Preparando la remolacha:

  • Lavar las remolachas para quitarles la tierra y cortarles la cola y el tallo.
  • Poner agua a hervir, en una cazuela cuando esté lista colocar una cesta vaporera con la remolacha dentro y tapar. Cocer al vapor la remolacha durante 15 o 30 min.
  • Pinchar con un tenedor, cuando esté tierna es que ya está lista.
  • Dejar enfriar la remolacha.
  • Si te da pereza cocinar la remolacha, en el supermercado puedes encontrar remolachas en bolsa listas para preparar.

Las abuelas nos hacían comer remolacha a la fuerza cuando éramos niños, pero ahora no tiene porque ser un sacrificio. Tiene un buen sabor sabiéndolas combinar. =)

Preparando los canónigos y pera:

  • Lavar y escurrir los canónigos para colocarlos después en un bowl.
  • Lavar y cortar la pera en cubitos.

Mezclar:

  • Colocar en un bowl los canónigos.
  • Vertir en el bowl los canónigos, las lentejas y la remolacha en el bowl. Al final incluir los cubitos de pera.
  • Mezclar todo y aderezar con vinagre, aceite y sal gusto.
  • Puedes agregar semillas de sésamo si lo deseas.

¡Bon apetit!

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Sopa fría de aguacate

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(c) Pixabay

Ahora que se acerca la primavera, te comparto una receta que encontré en un libro que nos ayuda a cuidarnos en todas las estaciones del año: “Cómo cuidarse en las 5 estaciones” de Blanca Galofré. El curioso dato de este libro es que hablan de 5 estaciones en vez de cuatro. Según la medicina tradicional china, así como existen 5 elementos ( madera, fuego, tierra, metal, agua), existe una quinta estación entre verano y otoño.  El libro nos ofrece una visión global de como cuidarnos integralmente con ejercicio físico, alimentación y terapias alternativas. Pero yéndonos al grano… te dejo una de sus propuestas de recetas verdes para la primavera. Además de saciante, es fresquita y altamente nutritiva. ¡Que la disfrutes! =)

2 aguacates
1 vaso de yogur de soja
4 vasos de caldo vegetal
2 cucharadas de jerez
zumo de limón
pimienta
perejil
sal

Preparación:
Pelar los aguacates y rociarlos con el zumo del limón, ponerlos en la batidora y añadir el yogur. Batir bien la mezcla, agregando la pimienta, la sal el caldo y el jerez. En el momento de servir se puede espolvorear con perejil.
Se trata de una crema muy nutritiva y rica en ácidos grasos, muy buena para problemas de tipo inflamatorio y sequedad cutánea.

Quinoa al curry-coco

Una combinación made in heaven!

Quinoa al curry-coco

(c) Happy Wellness

La quinoa es uno de mis cereales favoritos,es ligera, versátil,  saciante y tiene muchas proteínas. Es una muy buena opción para las personas que no digieren bien el gluten. Para que pruebes este delicioso cereal te comparto una de mis recetas favoritas, quinoa al curry-coco! Suena muy exótico pero es muy fácil de preparar. Vegetariano, ligero y sabroso, te prometo que no te arrepentirás.

Ingredientes:

-1 zanahoria.

-1/4 de brócoli.

-1/4 de coliflor.

-1 taza de quinoa blanca combinada con quinoa real. (Se consigue en herbolarios, yo la compré en la supermercado ecológico Natura Sí)

-1 puñado de anacardos crudos (nuez de la india).

-1/2 cucharada de curry amarillo. (Se consigue en cualquier supermercado donde vendan especias, mi curry es de Black Peper&Co.)

-1 cucharada de aceite de oliva.

-4 cucharadas de leche de coco. (Se consigue en los Supermercados de El Corte Inglés, Open Cor, herbolarios, y hasta en las tiendas de los chinos).

-lechugas de hoja verde (rúcula, roble y canónigo) para decorar.

Instrucciones:

1. Enjuagar la quinoa en un colador durante dos minutos.

2. El método de cocción es muy similar a como se cocina hace el arroz (tres partes de agua por una del quinoa) Viertes la quinoa recién enjagada en una cacerola con agua y después de que ésta hierva, lo dejas a fuego bajo-medio durante 15 minutos.

Yo suelo preparar 1 taza de quinoa con dos tazas de agua y lo dejo cocer al vapor; pero si quieres darle más consistencia y  saborcito puedes añadir aceite de oliva y caldo de pollo en vez de agua. Buscando en Internet me encontré con una  receta de Mommy Hoods Diary donde explican muy bien cómo cocinarla. Échale un ojito!

3. Mientras se cocina la quinoa puedes ir picando todas las verduritas y preparando la salsa de curry con leche de coco.

4. En un bowl vierte la leche de coco y mézclala con el curry. Si quieres más líquida la mezcla, agrega más leche de coco.

5. Calienta el sartén o wok con una cucharadita de aceite de oliva y saltea las verduras con los anacardos.

6. Una vez salteados, puedes agregar la quinoa hasta que quede todo muy bien  mezclado.

7. Agrega la mezcla de leche de coco con curry hasta que lo absorba la quinoa.

8. Finalmente adorna el plato con las lechugas previamente lavadas y desinfectadas y sirve la quinoa al gusto.

Mmmm! Delicioso!!

Espero que lo disfrutes =)

Joanna

¡Tengo frío! Tómate un… ¡¿chocolate con aguacate?!

A veces, las mezclas extrañas pueden sorprendernos.
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Son las 18:00 hrs.;aún media hora para que acabe la jornada laboral y mi tripa no deja de sonar. Lo acepto, el día de ayer no me dieron ganas de preparar comida en casa para traer a la oficina; no he traído nada para picar entre comidas y el día en el trabajo ha sido pesado. Además, no me ha dado tiempo de comprar nada ni en la máquina; hace frío, no quiero salir ni a la tiendita de la esquina a comprar nada, mi nariz puede congelarse.

¡Por fin! El reloj marca las 18:30 hrs. y salgo corriendo hacia mi casa; como no comí nada de colación y hace frío no se me antoja nada más que algo chocolatoso.  Cuando llega el tiempo de frío el cuerpo nos pide alimentos con mayor aporte calórico y ricos en grasa. Bajo del autobus; hace frío polar en la calle -sí, lo sé, que es otoño pero yo lo paso muy mal con el frío- pero mi hambre no me impide seguir adelante y voltear a asomarme a la tienda de los chinos a ver si tienen chocolates; me contengo, mi fuerza de voluntad triunfa y sigo adelante. Me imagino un brownie, un pan con nutella, una barra de chocolate; me relamo, babeo y me brillan los ojos. Sigo adelante, dudo un unos segundos y quiero regresar a la tienda de los chinos pero el frío no me permite perder el tiempo; mis manos están rojas, mi nariz sigue congelándose; mi instinto de supervivencia es más fuerte que mi glotonería y me dirijo a toda prisa hacia mi casa. En cuestión de minutos llego a mi portal: “Hogar, dulce hogar”, me digo a mi misma, “Por fin me he librado del gusanito de la tentación”. Ya calientita, sin abrigos y bien recibida por mi mascota, me relajo pero mi tripa vuelve a sonar: “Toc-toc, ¿hay alguien allí?, me dice.

Abro el refrigerador bruscamente y no encuentro nada interesante... ¿un aguacate y un par de tomates? ¡Menudo festín para quitarme el mono de dulce! Entonces, recuerdo una receta que vi en Pinterest sobre cómo hacer mousse vegano; una receta con cocoa y aguacate ¿con aguacate? ¡sí, con agaucate y todo! Después de combatir el frío, mi sentido de supervivencia me dice que ahora la misión es combatir el hambre, así que me animo a experimentar con esa mezcla extraña.

Busco en la alacena una bolsita con cocoa pura y ecológica, que compré un día para hacer otro festín culinario; encuentro mi sirope de agave de México, la batidora de mano y ¡listo! ¡A preparar mousse de chocolate! La verdad quedó muy bueno, tomando en cuenta que lleva aguacate.

El veredicto: la cocoa es la protagonista y el aguacate pierde su sabor; sólo le da textura a la cocoa. Sí, al fin y al cabo calorías, pero calorías sanas. En estos momentos de frío no se puede pedir más, estamos bajo los efectos de la depresión estacional, mejor conocida como el trastorno afectivo estacional, que afecta entre a un 1% y 3% de la población. Este trastorno está relacionado con el aumento del apetito y antojo de carbohidratos por lo que se recomienda sustituir esos antojos con ingredientes naturales y sanos. En lo personal, prefiero las calorías de la cocoa orgánica y las grasas insaturadas de origen vegetal que un pedazo de manteca con grasas trans que tardarán años luz en salir de mi organismo; tal vez el día que vuelvan los dinosaurios a la tierra. ¡Menos mal que no caí en la tienda de los chinos!

Mousse de chocolate vegano
Ingredientes:
1 aguacate pelado
1/4 de taza de cocoa pura en polvo orgánica
1/4 de taza de leche de almendras, coco o avena
2 cucharadas de sirope de agave (o cualquier endulzante natural)

Mezclar la leche vegetal, el sirope de agave y el polvo de cocoa en un recipiente hasta que quede bien líquido. Incluir el aguacate en el recipiente y con una batidora de mano triturar la mezcla hasta hacerla puré. Vertir el mousse en diferentes recipientes y guardar en el refrigerador para consumirlo después.

 A mi me quedó un pelín menos espeso, así que lo utilicé como nutella sobre pan de harina de espelta.
La receta original la puedes encontrar en : Mindbodygreen