Postura del niño feliz


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(c) Pixabay

¿Quién no tiene en su mente la imagen de un bebé tumbado bocarriba, sonriendo y jugando con sus pequeños pies?

Ananda Balasana, o la postura del niño feliz es una postura de relajación que viene del sánscrito ananda (felicidad), bala (niño) y asana (postura). Con esta postura creamos espacio en la zona lumbar y además hacemos apertura de caderas. Se puede realizar en vez de la postura de Balasna cuando hay lesión en las rodillas y no podemos poner peso sobre ellas. Se puede realizar como contra-postura de asanas de extensión de la columna.

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Tumbado boca arriba, flexiona las rodillas y coloca las plantas de los pies en el suelo, deberás notar una sensación agradable en la zona lumbar.

Con ayuda de las manos, lleva tus rodillas hacia el pecho y después sujeta con tu manos los dedos de pies, vigila que los tobillos y las rodillas formen una misma línea, y que las plantas de tus pies miren hacia el techo. Inspira, y con la espiración separa un poco más las rodillas dirigéndolas hacia las axilas, sin perder la alineación de los tobillos y las rodillas. Nunca fuerces más allá de tu límite.

Relaja el cuello llevando ligeramente la barbilla el pecho, separa los hombros de las orejas. Mantén la respiración fluída y profunda, dirigiéndola a la zona de las caderas e ingles.

Para salir, sigue sujetando los pies mirando hacia el techo y dirige de nuevo tus rodillas hacia el pecho. Suelta los pies y bájalos lentamente hasta apoyarlos en el suelo. Estira las piernas y relaja.

CONSEJOS:

  • Si tus manos no llegan a sujetar los pies, puedes ayudarte colocando un calcetín o cinturón como extensión de tus manos. Rodea cada uno de tus pies con cualquiera de los dos materiales en zona debajo de las almohadillas y tira con tus manos para que hagan  de palanca. También tienes la opción de sujetarte de los gemelos, o por la parte detrás de tus rodillas.
  • Una  vez colocado en la postura, puedes balancearte suavemente de un lado a otro para dar un agradable masaje a la zona lumbar.

En caso de sufrir lesiones o problemas graves de salud, quiero hacer hincapié en que consultes a tu médico si tienes alguna duda para realizar ésta u otras posturas. Seguro que él puede guiarte. Cuando tengas la información de tu médico, explícasela a tu profesor de Yoga para que adapte la postura de acuerdo a tus necesidades.

¡Que disfrutes de tu relajación!

 

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Balasana, la postura del niño

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(c) Stylecraze.com

Una de las posturas básicas de Yoga para relajar el cuerpo y  la mente es balasana, conocida también como la postura de el ” niño” o “embrión”.  Balasana viene del sánscrito: bala (niño) y asana (postura), de allí su nombre.

La colocación del cuerpo en esta asana nos hace recordar la posición que teníamos cuando estábamos en el útero de nuestra madre, flexionados sobre nuestros muslitos. Incluso, también nos hace recordar cuando éramos recién nacidos, cuando nos colocábamos boca abajo para descansar.

Balasana es una postura con propiedades restaurativas y calmantes que nos permite estirar las caderas, los muslos y las rodillas. Al llevar la frente al suelo, alargamos el cuello e invita a que los músculos de la espalda se relajen, creando espacio en la zona lumbar. Además, estirar los brazos nos ayuda a relajar los hombros y liberar las tensiones de nuestras extremidades superiores.

Para realizar la portura:

  1. Siéntate sobre los talones y separa la rodillas. También puedes entrar desde cuatro patas llevando el culete hacia atrás.
  2. Inspira, y con la espiración, lleva tu torso entre los muslos, colocando suavemente tu frente en el suelo. Permite que tu cuello se alargue y los músculos de la espalda se relajen. Nota el agradable espacio que se crea en la zona lumbar.
  3. Estira tus brazos hacia el frente con las palmas de las manos hacia abajo, los dedos deben mirar también hacia enfrente. Siente como se relajan tus hombros.
  4. Inspira profundamente y nota como tu respiración se dirige hacia la parte posterior de tu espalda.

Puedes realizar esta asana para obtener una óptima relajación entre posturas. Treinta segundos son suficientes para aportar calma y serenidad a tu organismo, aunque puedes realizarla el tiempo que consideres necesario; de hecho, la postura te invita a quedarte un largo tiempo disfrutando de tu respiración.

Si lo deseas, puedes cambiar la posición de los brazos estirándolos hacia atrás, colocando las palmas de las manos hacia arriba, con los dedos mirando en esa misma dirección.

Precauciones:

  • Si tienes algún problema cervical, puedes colocar un cojín bajo tu frente para dar altura o hacer un puño con tus dos manos, uno encima de otro, y colocarlos bajo tu frente.
  • Cuando existen lesiones de rodilla y realizar la postura causa dolor en esta zona, te recomiendo hacer ananda balasana, postura del “niño feliz” o ” niño boca arriba”.
  • Esta postura no es muy beneficiosa cuando tienes problemas estomacales, como diarrea, ya que colocación del cuerpo favorece el tránsito intestinal. Será mejor que la evites hasta que te encuentres mejor.
  • Por último, si tienes hipertensión, tener la frente tanto tiempo en el suelo puede darte dolor de cabeza. Para esto, te recomendaría, si empiezas a sentir molestia: subir la cabeza con la mirada al frente y recargarte sobre los antebrazos, manteniendo los codos en línea con los hombros, con las palmas de las manos apoyadas firmemente en el suelo y con los deditos mirando hacia el frente (Como los brazos de las esfinges).

En caso de sufrir lesiones o problemas graves de salud, quiero hacer hincapié en que consultes a tu médico si tienes alguna duda para realizar ésta u otras posturas. Seguro que él puede guiarte. Cuando tengas la información de tu médico, explícasela a tu profesor de Yoga para que adapte la postura de acuerdo a tus necesidades.

¡Que disfrutes de tu relajación!