Mi historia

Tal vez, como tu, antes de comenzar a practicar Yoga pensaba que era una actividad sólo para contorsionistas  y chicas con cuerpos de gimnasio. La verdad, en aquel entonces era un poco perezosa para las cosas del cuerpo, pero quería  hacer alguna actividad para comenzar a cuidarme, y de paso relajar un poco la neurona loca que vive dentro de mi cabeza, sin necesidad de ir a esos gimnasios, donde a mi parecer, la gente es muy competitiva. Fue así como en el año 2003 me decidí a probar en un centro de Yoga justo al lado de mi casa. En poco tiempo comencé a  notar cambios muy profundos y positivos en mi vida: adquirí más flexibilidad y fuerza, me notaba más equilibrada, consciente, conectada conmigo misma y en paz. Pero lo qué  más me gustó de esta experiencia fue  la manera en la que aprendí a cuidar mi misma, de forma cariñosa y humana; sin tener que acribillarme la hora entera haciendo ejercicios o aparatos que no me gustaban; descubriendo mi cuerpo y acompañándome a mí misma, escuchándome… Definitivamente esto cambió mi vida para siempre.

Conforme fui avanzando con mi práctica física y fui evolucionando como persona, decidí anotarme en la formación que impartían en mi centro; comencé a meditar; y, poco a poco, fui haciendo más cursos y talleres relacionados con el mundo de bienestar, como mindfulness, inteligencia emocional, entre otros.

Amo mi profesión

Durante muchos años el mundo de la comunicación y las revistas fue mi profesión principal. Trabajé rodeada de arte, fotografía, diseño y belleza, así como de gente talentosa y creativa. Creo que en arte y la belleza está la esencia del alma, pero algo me faltaba… Un día, algo cambió: algo dentro de mi me pedía vivir de forma más congruente con mis valores y filosofía de la vida. Por esta razón, decidí cambiar mi profesión por todo esto, que es lo que más me motiva y me hace feliz. En principio no fue una decisión fácil, desapegame a la imagen antigua que tenía de mi misma requirió mucho trabajo interior y valentía, pero me arriesgué y lo conseguí. Hice una segunda formación para reforzar mis conocimientos en Yoga en la escuela de Yoga Center Madrid y me puse manos a la obra. Ahora ayudo a mujeres a vivir una vida más relajada y en armonía enseñándoles a conectar con su cuerpo y mundo interior de una forma humana y amorosa. Ver la sonrisa de mis alumnas cuando terminan la clase y sus avances es lo que más me hace feliz.


 

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