Porqué dejé mi trabajo y porqué nunca es tarde para emprender algo nuevo.

NUNCA DEJES DE APRENDER

Hace cuatro años que decidí cambiar de trabajo por algo que estuviera más en sintonía con mis valores. Dejar la estabilidad; un buen trabajo bien pagado, y con buenas prestaciones, ya pasada la treintena, parecía una decisión de locura para el mundo entero.

Mantenerme allí sin hacer nada al respecto, no me hacía feliz. Sentía que era todo artificial, notaba que no estaba explotando todo mi potencial, que me estaba quedando en lo seguro, “salvándome” de un mundo lleno de “peligros” allí afuera. A mi edad, ¿cómo iba a empezar de cero otra vez? Imposible. Y seguí allí, aburrida, en mi trabajo seguro, en mi jaula de oro que no me permitía crecer.

Fue entonces, una noche de mucha confusión cuando escuché las sabias palabras de Benjamin Button, las cuales se quedaron resonando para siempre en mi mente.

“Nunca es demasiado tarde, o en mi caso demasiado pronto, para ser quien quieras ser.
No hay límite en el tiempo, empieza cuando quieras,
puedes cambiar o no hacerlo no hay normas al respecto.
De todo podermos sacar una lectura positiva o negativa, espero que tu saques la positiva.
Espero que veas cosas que te sorprendan;
espero que sientas cosas que nunca hayas sentido;
espero que conozcas a personas con otro punto de vista;
espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa;
y si ves que no es asi,
espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo.”

Aunque fue muy duro ir soltando poco a poco las ideas con las que antiguamente me identificaba (sí, entre medias,volví a mi trabajo temporalmente por sentirme insegura), seguí mis instintos y un día volví a sentirme viva.  En el mundo de los sueños, me imaginaba dando clases de Yoga y talleres pero nunca me atrevía a hacerlo realidad. ¿Cómo iba a hacerlo? ¿Cómo iba a vivir de ello? Hasta que un día decidí enfrentarme a mis miedos e ir a por ello a pesar de todo.  Nunca es tarde para aprender, nunca es tarde para cambiar, nunca es tarde para evolucionar. Nuestra mente es como una esponja que necesita estímulos para mantenerse activa y con vida. No importa nuestra edad, nuestra condición social, ni nuestra raza.  Podemos seguir aprendiendo cosas nuevas hasta el día de nuestra partida.

Aunque sigo luchando contra mis pensamientos limitantes y mis miedos, sigo aquí, en el camino, con mis queridos alumnos, dando pasos, lentos pero seguros. Verles felices al terminar mi clase es la más grande satisfacción que puedo sentir.

Son esos pequeños cambios en tu interior los que cambian el mundo. No es necesario que en este momento dejes radicalmente tu trabajo, una relación, amistad, o cualquier situación que no te hace feliz. Pero se puede comenzar por hacer pequeñas cosas que te gustan y no te has atrevido hacer. Ese viaje que no te has atrevido a hacer sola, probar esa comida que no te has permitido, expresar esas palabras que no te has animado a decir, compartir ese proyecto que tienes enterrado por vergüenza a que lo vean… Tal vez dando pequeños pasos, tu corazón se va haciendo cada vez más fuerte para más adelante asumir el riesgo de cambiarlo todo y sentir como se asoma el aire fresco a tu vida.
Todo lo nuevo trae una gran enseñanza para nuestras vidas. No importa tu edad:

Nunca dejes de soñar- aprender-emprender.

Carta de Benjamin Button a su hija de la película ” El curioso caso de Benjamin Button”:

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